Compostar: cerrar el ciclo en tu propio hogar
Hay pocas cosas más satisfactorias en jardinería que usar tu propio compost para nutrir tus plantas. Convertir los restos de la cocina y del jardín en un abono rico y oscuro que huele a tierra de bosque es un pequeño milagro que ocurre de forma natural, y que cualquiera puede replicar en su casa, tenga jardín o no.
En Madrid, donde el Ayuntamiento ha impulsado la recogida selectiva de materia orgánica (el cubo marrón) en los últimos años, compostar en casa tiene todavía más sentido: reduces la cantidad de basura que generas, ahorras en abonos comerciales y produces un material de primera calidad para tus plantas y tu huerto.
En Jofeva recomendamos el compostaje doméstico a todos nuestros clientes que tienen jardín. De hecho, en muchos de nuestros proyectos de diseño de jardín incluimos una zona de compostaje integrada en el diseño, discreta y funcional. Pero también es perfectamente viable compostar en un piso, como te explicaremos más adelante.
¿Qué es el compost y por qué es tan valioso?
El compost es materia orgánica que ha sido descompuesta por microorganismos (bacterias, hongos) y macroorganismos (lombrices, cochinillas, ácaros) hasta convertirse en un material estable, rico en nutrientes y en vida microbiana. Es, básicamente, lo que ocurre de forma natural en el suelo de un bosque cuando las hojas caen y se descomponen.
El compost maduro aporta al suelo:
- Nutrientes: Nitrógeno, fósforo, potasio y micronutrientes en formas de liberación lenta, asimilables por las plantas.
- Estructura: Mejora la textura del suelo, haciéndolo más esponjoso si es arcilloso (muy habitual en Madrid) y más retentivo si es arenoso.
- Retención de agua: Un suelo con compost retiene significativamente más humedad que uno sin él. En el clima seco de Madrid, esto se traduce en menos riego.
- Vida microbiana: Introduce millones de microorganismos beneficiosos que protegen las raíces de enfermedades y facilitan la absorción de nutrientes.
- pH equilibrado: Tiende a estabilizar el pH del suelo en torno a 6,5-7, el rango ideal para la mayoría de plantas.
En pocas palabras: el compost es el mejor amigo de tu jardín, y producirlo en casa es gratis.
Sistemas de compostaje: elige el que se adapte a tu espacio
Compostador de jardín
Es la opción clásica y la más eficiente si tienes un jardín o un patio. Los compostadores de jardín son contenedores (de madera, plástico reciclado o metal) con ventilación, una abertura superior para añadir material y una compuerta inferior para extraer el compost maduro.
Tamaños habituales:
- 300-400 litros: Suficiente para una familia de 2-3 personas y un jardín pequeño.
- 600-800 litros: Para familias de 4-5 personas y jardines medianos.
- 1.000+ litros: Para jardines grandes con mucha generación de residuos vegetales.
En Jofeva solemos instalar compostadores de 600 litros en los jardines de urbanizaciones del oeste y norte de Madrid (Pozuelo, Las Rozas, Majadahonda, Tres Cantos), donde las parcelas generan bastante material de poda y césped. Los colocamos en una esquina sombreada del jardín, sobre tierra directa (para que las lombrices y microorganismos del suelo accedan al material) y preferiblemente cerca de la cocina para facilitar el aporte diario de restos.
Pila de compost al aire libre
Si tienes espacio suficiente (un rincón de 1x1 m es bastante), puedes compostar simplemente haciendo un montón. Es el método más antiguo y funciona perfectamente. La pila debe tener al menos 1 metro cúbico para generar suficiente calor interno. La ventaja es que no tienes que comprar nada; la desventaja es que es menos estética y puede atraer fauna no deseada si no se gestiona bien.
Vermicompostador (compostera de lombrices)
Es la mejor opción para pisos y espacios sin jardín. Un vermicompostador es un sistema de bandejas apiladas donde lombrices rojas californianas (Eisenia fetida) se encargan de descomponer los restos de cocina. Es compacto (cabe en un balcón, una cocina o un trastero), no huele (si se gestiona bien) y produce un abono de primerísima calidad: el humus de lombriz.
El vermicompostador tiene unas reglas ligeramente diferentes al compost convencional:
- Las lombrices no toleran temperaturas extremas: ni por debajo de 5 °C ni por encima de 35 °C. En Madrid, esto significa que en verano hay que mantener el vermicompostador en un lugar fresco (interior de la casa, trastero, balcón norte) y en invierno protegerlo de las heladas si está al exterior.
- Se alimenta con restos de cocina troceados pequeños, evitando cítricos en exceso (les acidifica el ambiente), cebolla, ajo y picante.
- No necesita ramas ni material leñoso: las lombrices no lo procesan bien.
Bokashi
El bokashi es un sistema de fermentación anaeróbica (sin oxígeno) de origen japonés. Utiliza un cubo hermético y un inoculante de microorganismos (EM, microorganismos efectivos) para fermentar los restos de cocina, incluyendo algunos que el compost convencional no admite, como pequeñas cantidades de carne cocida o lácteos.
El proceso es rápido (2 semanas de fermentación) y el cubo cabe debajo del fregadero. El material fermentado no es compost todavía: hay que enterrarlo en tierra o añadirlo a un compostador convencional para que termine de descomponerse. Es una opción interesante para pisos en el centro de Madrid donde no hay espacio para un vermicompostador.
Paso a paso: cómo hacer compost en el jardín
Paso 1: Elige la ubicación
Coloca el compostador en un lugar sombreado o con sombra parcial. En Madrid, el sol directo del verano puede secar la pila en exceso y matar a los microorganismos. Un rincón bajo un árbol o junto a un muro norte es ideal. Que esté sobre tierra directa, no sobre hormigón ni baldosa.
Paso 2: Prepara la base
Empieza con una capa de 10-15 cm de ramas finas, paja o cartón troceado en el fondo. Esta capa facilita la circulación de aire por la base de la pila, algo fundamental para que el proceso sea aeróbico (con oxígeno) y no anaeróbico (sin oxígeno, que es lo que produce malos olores).
Paso 3: Alterna materiales "verdes" y "marrones"
Esta es la regla de oro del compostaje, y es la que marca la diferencia entre un compost que funciona y uno que da problemas. Los materiales se clasifican en dos grupos:
Materiales verdes (ricos en nitrógeno):
- Restos de frutas y verduras
- Posos de café y bolsitas de infusión
- Césped recién cortado
- Restos de poda verde (hojas frescas, tallos tiernos)
- Estiércol de herbívoros (caballo, oveja, conejo)
- Malas hierbas sin semillas
Materiales marrones (ricos en carbono):
- Hojas secas
- Ramas finas trituradas
- Cartón sin tintas ni plastificados (cajas, rollos de papel higiénico)
- Papel de periódico (en pequeñas cantidades)
- Paja
- Serrín de madera sin tratar
- Cáscaras de frutos secos
La proporción ideal es aproximadamente 2 partes de marrón por 1 parte de verde en volumen. Esta proporción garantiza una relación carbono/nitrógeno (C/N) de entre 25:1 y 30:1, que es la que favorece la actividad microbiana óptima.
En la práctica, lo que hacemos en Jofeva cuando enseñamos a nuestros clientes a compostar es muy sencillo: cada vez que eches un cubo de restos de cocina (verde), cúbrelo con una capa similar de hojas secas, cartón troceado o paja (marrón). Así de simple.
Paso 4: Mantén la humedad adecuada
El compost necesita humedad para que los microorganismos hagan su trabajo, pero no encharcamiento. La referencia que usamos es la prueba de la esponja: coge un puñado de material del centro de la pila y apriétalo. Debe sentirse húmedo como una esponja escurrida: si gotea, está demasiado húmedo; si se desmenuza seco, necesita agua.
En Madrid, la humedad es un tema crítico. En verano, la pila se seca rápido con el calor, y hay que regarla cada pocos días. En invierno y otoño, las lluvias pueden empaparla, así que conviene tener una tapa o cubrirla con un plástico perforado los días de lluvia intensa.
Paso 5: Airea regularmente
Los microorganismos que descomponen la materia orgánica necesitan oxígeno. Si la pila se compacta y no hay circulación de aire, el proceso se vuelve anaeróbico y aparecen los malos olores (a huevo podrido, amoniaco). Para evitarlo, remueve la pila con una horca o un aireador de compost cada 1-2 semanas.
Cada vez que remuevas, mezcla bien los materiales frescos de la superficie con los que ya están en proceso de descomposición en el interior. Esto acelera el proceso y asegura una descomposición uniforme.
Paso 6: Ten paciencia
El compost no se hace de un día para otro. En Madrid, con las temperaturas altas de primavera y verano, el proceso se acelera y puedes tener compost maduro en 3-4 meses. En invierno, la actividad microbiana se ralentiza y puede llevar 5-6 meses o más.
Sabrás que el compost está listo cuando:
- Tiene un color marrón oscuro, casi negro.
- Huele a tierra de bosque.
- Tiene una textura esponjosa y homogénea.
- No se reconocen los materiales originales (salvo quizá algún trozo de rama o cáscara de huevo).
- Ya no genera calor (el compost en proceso puede alcanzar 50-60 °C en el centro de la pila).
Problemas comunes y cómo solucionarlos
Huele mal
Si tu compost huele a podrido o a amoniaco, es casi seguro que tiene exceso de material verde (demasiados restos de cocina, demasiado césped fresco) y/o falta de aireación. Solución: añade una buena cantidad de material marrón (hojas secas, cartón troceado) y remueve a fondo. En 2-3 días el olor debería desaparecer.
Está seco y no se descompone
Habitual en verano en Madrid. Si la pila está seca, los microorganismos no pueden trabajar. Riégala hasta que el material esté húmedo (prueba de la esponja) y cúbrela para reducir la evaporación. Añade más material verde (restos de cocina, césped) para aportar humedad y nitrógeno.
Atrae moscas
Las mosquitas de la fruta aparecen cuando los restos de cocina quedan expuestos en la superficie. Solución: cada vez que añadas restos de cocina, cúbrelos con una capa de material marrón (hojas, cartón, tierra). Si ya hay muchas, remueve la pila y añade una buena capa de cartón troceado o serrín por encima.
Atrae roedores
Esto ocurre cuando se echan restos de carne, pescado, lácteos o comida cocinada, o cuando los restos no se entierran bien dentro de la pila. Solución: nunca eches proteínas animales al compost; entierra siempre los restos de cocina bajo material marrón; y si el problema persiste, usa un compostador cerrado con fondo de malla metálica.
No sube la temperatura
La pila puede ser demasiado pequeña (menos de 0,5 m³), demasiado seca o con poco material verde. Solución: acumula material hasta tener un volumen mínimo de 1 m³, asegura la humedad correcta y añade material rico en nitrógeno (restos frescos de cocina, césped cortado, estiércol).
Compostar en un piso de Madrid: guía práctica
Si vives en un piso sin jardín, tus opciones principales son el vermicompostador y el bokashi. Aquí nos centramos en el vermicompostador, que es el método que más recomendamos en Jofeva para pisos.
Qué necesitas
- Un vermicompostador de bandejas (se compra online o en tiendas de jardinería de Madrid; algunos ayuntamientos los subvencionan o facilitan).
- Lombrices rojas californianas (Eisenia fetida). Se compran online o se consiguen en tiendas especializadas. Con 250-500 gramos para empezar es suficiente; se reproducen rápidamente.
- Fibra de coco o cartón húmedo como cama inicial.
Cómo funciona
Las lombrices se instalan en la bandeja inferior con una cama de fibra de coco húmeda. Se van añadiendo restos de cocina troceados en pequeñas cantidades. Las lombrices los consumen y producen humus (sus excrementos, que son el mejor abono del mundo). Cuando la bandeja inferior está llena de humus, se coloca comida en la bandeja superior y las lombrices migran hacia arriba, dejando el humus listo para recoger.
Por la base del vermicompostador se recoge el lixiviado, un líquido oscuro que, diluido en agua (1:10), es un fertilizante líquido excelente para tus plantas.
Ubicación en un piso de Madrid
El vermicompostador debe estar en un lugar con temperatura estable: entre 15 y 25 °C es lo ideal. En Madrid, las opciones son:
- Cocina: Bajo el fregadero o en un armario. Temperatura estable todo el año.
- Terraza cubierta: Siempre que esté protegido del sol directo en verano y de las heladas en invierno.
- Trastero: Si es interior y no se congela en invierno, es perfecto.
- Lavadero o cuarto de la colada: Suele tener temperatura templada y poca luz, ideal para las lombrices.
Qué hacer con el compost una vez listo
Una vez que tu compost está maduro, estas son las formas de usarlo:
- Enmienda del suelo: Esparce una capa de 3-5 cm sobre parterres, al pie de árboles y arbustos, y sobre el césped. No hace falta enterrarlo: las lombrices del suelo se encargarán de incorporarlo.
- Sustrato para macetas: Mezcla un 20-30 % de compost con sustrato universal y perlita. No lo uses solo: es demasiado rico y retiene mucha agua.
- Semilleros: Tamiza el compost para obtener un material fino y mézclalo con perlita al 50 % para hacer un sustrato de semillero excelente.
- Té de compost: Remoja un saco de compost en un cubo de agua durante 24-48 horas, agitando periódicamente. El líquido resultante, diluido, es un fertilizante líquido y un activador biológico excelente que se aplica en el riego o pulverizado sobre las hojas.
- Regálalo: Si produces más compost del que necesitas, tus vecinos con plantas te lo agradecerán.
El compostaje comunitario en Madrid
Si no tienes espacio para compostar en casa o prefieres una opción compartida, en Madrid existen iniciativas de compostaje comunitario en varios barrios. Huertos urbanos como los de Retiro, Moratalaz, Hortaleza y Villaverde tienen compostadores comunitarios donde los vecinos pueden llevar sus restos orgánicos. El Ayuntamiento de Madrid y algunas asociaciones vecinales impulsan estos programas y suelen ofrecer formación gratuita.
Es una opción estupenda para quienes viven en pisos sin espacio y quieren contribuir a reducir los residuos orgánicos que acaban en el vertedero.
El compostaje como filosofía de jardín
En Jofeva vemos el compostaje como algo más que una técnica: es una filosofía. Un jardín donde se compostan los restos de poda y los residuos de cocina es un jardín que cierra su propio ciclo, que genera menos residuos, que depende menos de insumos externos y que, a la larga, es más sano, más productivo y más barato de mantener.
Si quieres empezar a compostar y no sabes por dónde, o si quieres que integremos una zona de compostaje en tu jardín de forma discreta y funcional, en Jofeva podemos asesorarte. Y si ya compostas pero tienes dudas sobre cómo mejorar el proceso, llámanos: estaremos encantados de echarte una mano.



